x ti y x mi
Echo de menos lo que un día fuimos juntas.
Te echo de menos. Bueno, al menos echo de menos lo que recuerdo de ti. Ya se sabe que los recuerdos son un poco inciertos, por eso de que cuando recuerdas algo más de una vez, en realidad la segunda estás recordando el recuerdo de la primera y así sucesivamente, hasta que acabas haciendo un mix de recuerdos en los que tu cerebro va alternando las cosas de primer a segundo plano en función de lo que tu subconsciente te quiera reafirmar.
Esto es algo que odio de ti. No eres capaz de centrarte. Por esa estúpida manía tuya de quedar bien con un ente que no existe. Empiezas a escribir algo con una idea y te enredas en una tontería para demostrar que eres capaz de explicarlo de forma clara y por supuesto, atractiva. Como si todo fuese una competición. Contigo misma. Con tus dos yós. Una competición en la que solo puede quedar una.
Te recuerdo que eres indivisible, que veo que te cuesta.
El caso. A lo que veníamos. Echo de menos cómo eras antes. Echo de menos algo de ti. Pero no sé el qué. Porque realmente si echo la vista atrás e intento recordar qué es exactamente eso que antes tenías y ya no, no sabría decírtelo. Al menos puedo decirte algunas. Por ejemplo, esa sensación de invencibilidad. Ni siquiera sé si existe esa palabra. Tampoco me importa demasiado. Esa sensación de que POR SUPUESTO y sin ninguna duda vas a darle significado a la palabra triunfo porque no hay otra opción. Porque eres tú. Porque sería como decirle a un tiburón que nunca aprenderá a nadar. Sin sentido. Impensable.
Sé que ha sido duro y mentiría si no dijera que creía que serías más fuerte y más lista. Supongo. Y supongo que cada uno vive las cosas a su manera, dependiendo de si eres más emocional, de las relaciones que creas con las personas y lo profundo que seas capaz de sentir hacia ellas. Pero no puedo evitar comparar gravedades y sinceramente no creo que sea para tanto. Pero es muy raro decir que no lo es, porque se siente como si te diesen cincuenta y tres balazos en el pecho, te curaran como curaban a los soldados en 1945 (de aquella manera) y te soltaran en mitad del desierto del sáhara para que vuelvas a luchar con la misma intensidad que antes, como si nada hubiese pasado. Pero tampoco puedo evitar pensar que queriendo alcanzar una perfección imposible que tú ya sabías que no existía, intentando ser la más fuerte y la más madura, has conseguido un efecto rebote y me has demostrado que no eres ni tan fuerte ni tan inteligente. Ni mucho menos. Eres muy frágil y muy poco resolutiva. Sé que esto no ayuda demasiado, que tal vez este yó es demasiado duro contigo pero necesito decírtelo, porque la vida es tuya. Porque no puedes perder más tiempo ensimismada y esperar a que las cosas vengan hacia ti o a que alguien te devuelva algo que nunca volverá. Que ni se crea ni se destruye. Que se va transformando en cosas que solo manejas tú.
Te quiero con todas mis fuerzas y las tuyas. Lo has hecho a tu manera. Y tu manera será la indicada para ti. Eres increíble.

Comentarios
Publicar un comentario