ciega


a veces no queremos ver las cosas por más que estén delante de nuestros ojos. parece mentira que el deseo de no ver algo pueda ser más fuerte que el propio sentido de la vista. 


a simple vista inevitable. 


pero solo eso. 


a simple vista. 


porque en lo más profundo eres capaz de convertirte en ciega, sorda o muda con tal de llegar a atisbar esa escena final que tantas veces habías imaginado en tu mente. 

como si estuviese cada vez más cerca y más lejos. 

como si fuese a suceder ahora y nunca. 

como si eso fuese posible. 


y al final no ocurre.

al menos no como imaginaste.


pero, sorprendentemente, no te quedas más ciega, ni más sorda, ni más muda, sino que empiezas a ver otras figuras, otros matices, otros colores, y te das cuenta de que aquello por lo que casi pierdes la vista tal vez no merecía ni una sola mirada.


Comentarios

Entradas populares de este blog

londres por dentro

🤝🏻

x ti y x mi