¡Si no parpadeo no me ves!


 A veces pienso que si no hablo de las cosas eso las hará menos reales o más insignificantes en mi vida y que acabarán solucionándose como por arte de magia. Como si mi vida estuviese supeditada a un hada madrina que viendo tal desastre ante sus ojos considerase que es el momento indicado para solucionar todos mis problemas a golpe de varita. 


Y entonces… ¡chás! Tras un chasquido de dedos y una nube con olor a algodón de azúcar un día me levantaré, el caos de mi mente habrá desaparecido y empezaré a vivir mi vida como los niños cuando toca el timbre del recreo. Feliz y a lo loco. Exprimiendo cada segundo porque esa media hora no será eterna. Y lo saben. Gracias a esa sabiduría sin límites que solo se tiene cuando todavía no sabes qué es un límite. Esa que ya perdiste casi del todo por ponerte tantos.


Comentarios

Entradas populares de este blog

londres por dentro

🤝🏻

x ti y x mi